Confesiones de un exitoso pesimista

“Conversaciones con Woody Allen” de Eric Lax (Random House Mondadori) reúne más de 35 años de entrevistas con el genial director norteamericano. Desde sus inicios en la comedia Stand-up hasta su film “Scoop”; reflexiones, apuntes y frases únicas acerca del cine y la vida moderna de un personaje que excede cualquier encasillamiento.

El joven comediante judío Allan Stewart Konigsberg sube al escenario. Su aspecto raquítico y nervioso ya causa alguna risa en algunos presentes en el local “Blue Angel” de New York.

“¿Ven este reloj?, era de mi padre. En su lecho de muerte…me lo vendió”, dispara.

“Siempre me dio resultado ese chiste”, recuerda el ya consagrado Woody Allen 40 años después en el libro “Conversaciones con Woody Allen” de Eric Lax.

Lax es colaborador habitual de The New York Times, Vanity Fair y la revista Esquire, y es el periodista que más ha seguido la carrera de Woody Allen y con el que compartió rodajes, castings y procesos creativos a lo largo de la carrera del genial escritor y director de cine, a pesar de la reticencia del neoyorkino a dar notas a la prensa.

El voluminoso libro de entrevistas abarca desde sus inicios como humorista, la creación de la idea y los gags, la elección de actores y castings para sus películas (uno de los mejores capítulos) y por supuesto intimidades de rodajes.

Su gran creatividad y producción artística llevó al joven salido de Brooklyn hasta la cima hace años. Manhattan es su lugar en el mundo, aunque sus últimas producciones lo llevaron a Londres, donde rodó “Match Point” y “Scoop” y también a Barcelona donde filmó, junto a Javier Bardem, Scarlett Johansson y Penélope Cruz, “Vicky Cristina Barcelona”.

“Encontramos en Europa la financiación necesaria para mis últimas películas, los ejecutivos de Hollywood son unos muchachos oficinistas y poco entienden del quehacer del cine, hacen muchas películas por año, pero en general, de poco éxito; en Europa aún confían en mi y nos dan las libertades con las que me gusta trabajar”, dice el entrevistado.

El director de “Annie Hall” desnuda a lo largo del libro su admiración por Los hermanos Marx, Bob Hope y Humphrey Bogart, entre otros. A pesar de su formidable carrera cinematográfica, que alcanza 40 películas filmadas, no se considera un gran cineasta.

Director, guionista, actor, músico y escritor, Allen reiventó su carrera en varias ocasiones y pudo gambetear el escándalo que supuso casarse con la surcoreana Soon-Yi, la hija adoptiva de la que era su esposa, Mia Farrow, con la cual tiene 35 años de diferencia de edad.

“Mis películas no han revolucionado la historia del cine, como si lo han hecho las de Bergman o Fellini. No tuve muchos éxitos de taquilla, mis films son mejor recibidos en el extranjero que en los Estados Unidos”. “He tenido mucha suerte en mi carrera”, sostiene en varias ocaciones Allen y se pregunta: “Eres Allan Konigsberg de Brooklyn ¿No deberías estar comiendo en el sótano?”.

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