Cielo e infierno del “Santo Sudario” en los mundiales

En “La Patria transpirada, Argentina en los mundiales 1930-2010” (Random House), el escritor y periodista Juan Sasturain reconstruye el zigzagueante camino de la Selección Nacional de fútbol desde la competencia iniciática de Uruguay hasta el actual porvenir sudafricano.

“A partir de 1930 – en el fútbol y en la vida de los argentinos – nada volvió a ser lo que era. Se rompieron tres mitos: la creciente prosperidad agroexportadora, la relajada democracia yrigoyenista y el mítico amor a la camiseta”, escribe Sasturain. Se refiere claro está, al crack económico de Wall Street, al golpe de estado de Uriburu y a la derrota de la Argentina en el Centenario, en una “final de barrio” con Uruguay.

“Los últimos argentinos felices serían los de los años 20”, destaca el actual conductor del ciclo televisivo ‘Ver para leer’, “porque después llegaría la primera ola de sinceramiento deportivo, político, económico”, pica por izquierda el escritor, con ironía.

Son los primeros toques y paredes que construye el escritor nacido en Adolfo Gonzales Chaves, provincia de Buenos Aires, en “La Patria transpirada, Argentina en los mundiales 1930-2010”; libro donde reconstruye el camino del seleccionado nacional por las competencias mundialistas desde el Uruguay del ‘30, hasta incluso, el inminente porvenir sudafricano.

El primer capítulo está dedicado a la historia de aquélla protoselección del “30 piloteada por el delantero Manolo Ferreyra. Argentina ganaba 2 a 1 y terminó perdiendo 4 a 2. La conclusión del autor es que se fundaron dos mitos al mismo tiempo: “la garra charrúa” y “el arrugue argentino”.

Llegará después el capítulo titulado “Invitados a una decapitación: cómo estar sin haber ido, o ir y no haber estado”, sobre la presencia fantasmagórica del team nacional en la Italia del ‘34.

El autor no le escapa a las polémicas históricas del juego y se queja de cuando el entrenador pasó a ser “Dété”; explica las “pasiones desveladas” que le provocó el mundial Corea-Japón; lo que sucedió cuando esa “rubia fatal” salida de una novela negra de Raymond Chandler, le cortó las piernas al 10.

En “Menotti y el misterio de los tres palos del Diablo”, sobre Mundial ’78, el escritor inicia el texto interrogándose que hubiera ocurrido con la dictadura si ese tiro póstumo del holandés Rosembrick sobre el final de los 90 minutos, hubiera ingresado al arco. ¿Se habría desmoronado la dictadura? ¿Podría el humor social, sacudido por la pérdida en localía, haber sido suficiente para que los militares se alejaran del poder? A la ucronía planteada, que deja entrever los deseos propios del autor, le siguen un relato del partido y unos magníficos párrafos acerca de la diferencia entre el “arco” argentino y “el marco” español. “Están aferrados al tomo rectangular de la Real Academia”, concluye.

Deportivamente hablando, la peor parte se la lleva Carlos Salvador Bilardo una páginas más adelante, “es algo asi como un asesino serial del futbol” escribe Sasturain y tampoco le son ajenas las críticas a la mezquindad de “su banda de los penales” del “90.

Sobre la base de anécdotas que escuchó cuando aún llevaba puesto los cortos y lo que vivió personalmente durante las competencias como periodista o hincha, Sasturaín teje el dato histórico, el del cine y la literatura argentina, ensamblando un libro ineludible para gambetearle a la ansiedad hasta el 12 de Julio, cuando la albiceleste transpire una vez más.

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