Reeditan “Los sentidos del agua”, de Juan Sasturain

La novela es una pieza de policial negro con personajes sin escrúpulos, donde nada es lo que parece.

“Los sentidos del agua” de Juan Sasturain (De Bolsillo) es una novela que vio la luz allá por el año 1990 en Madrid, cuando al autor nacido en González Chávez, provincia de Buenos Aires, le pidieron una novela policial negra para ser publicada semanalmente en el diario Cambio 16.

Pero recién en 1992, cuenta en el prólogo el autor, “la novela fue la que es”. La versión que publicó Cambio 16 había sido editada y “necesariamente mutilada” -cuenta Sasturain- a menos de la mitad de la actual extensión.

En la novela, el protagonista es el uruguayo Spencer Roselló. Un traductor simultáneo con pocas pulgas y estilo aventurero, que trabaja para la Unesco en París.

Roselló será recordado en el edificio internacional, escribe en las primeras páginas Sasturain, por una acción sindical que promovió antes de una cumbre para protestar por los bajos sueldos: “Micrófonos silenciosos y traducciones lentas”, había amenazado.

Junto a su esposa “La Joya”, Spencer debe huir a Barcelona, luego de un oscuro hecho de apuestas que terminó con el representante de Camerún atado en el baño de mujeres del edificio.

Radicados en la ciudad mediterránea ambos pretenden ganarse la vida como “traductores al paso” e intentan captar clientes con ardides más cercanos a estafadores de feria que a intérpretes profesionales.

Una tarde, la pareja es abordada por un editor de revistas que le propone una nueva pero enigmática labor: traducir del español al inglés una colección de comics inconclusa llamada “Vietman”.

La pareja acepta el reto, pero al poco tiempo descubren que algo raro ocurre con la serie y que su autor desapareció sin dejar rastros. Pero lo que más mueve a Roselló es que vislumbra un negocio mayor aún.

El traductor muda en detective. Busca datos del autor, de la colección. Debe llenar casilleros vacíos para rearmar la historieta y el paradero del autor y de paso alzarse con un botín. Pero hay demasiados intereses en juego y su vida corre peligro. Sólo el “Gordo Arroyo”, el enigmático dueño de la empresa de sanitarios “Waterway”, lo ayuda en su cometido.

Una trama sin fisuras, personajes que van de lo detectivesco al humor con fluidez, y esas ricas referencias culturales o históricas que acostumbra Sasturain a volcar en sus obras, dan como resultado una historia consistente, divertida, que no da respiro.

“La idea, si es que hay alguna – escribe en el prólogo Sasturain- es que el sentido de lo que hacemos se nos escapa pese a nuestra más enfática intensión de asirlo”.

Sobre el autor

Juan Sasturain vive y trabaja en Buenos Aires. Escribe ficción, poesía y ensayo. Algunas de sus novelas son “Manual de perdedores”, “Arena en los zapatos”, “La lucha continúa” y “Pagaría por no verte”. Reunió sus cuentos en “Zenitram”, “La mujer ducha” y “El caso Yotivenko”. Publicó también para el público juvenil “Los galochas”, una serie de relatos ilustrados por Liniers, y es autor de Perramus, junto al dibujante Alberto Breccia. Ha escrito sobre historieta y humor gráfico, y sobre el mundo del fútbol. Es editor en el diario Página/12, dirige la revista Fierro y es coguionista y conductor del ciclo televisivo “Ver para leer”, premiado con dos Martín Fierro.

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