Crónicas sobre piñón fijo

Durante más de 12 años, David Byrne recorrió en bicicleta varias ciudades del mundo. Fruto de la travesía es “Diarios de Bicicleta” donde el ex líder de Talking Heads, reúne sus notas de viaje e impresiones sobre ruedas.

“Casi todas las chicas argentinas llevan tejanos elásticos y extremadamente ajustados. Es como si hubiera un ritual de apareamiento en proceso y los extranjeros tuviéramos el privilegio de estar aquí para contemplarlo”, escribe David Byrne en el pasaje dedicado a Buenos Aires de su libro “Diarios de Bicicleta”, novedad editorial de RHM.

El solista y ex líder de Talking Heads, que el próximo 14 de mayo cantará 60 abriles, disfruta del ciclismo y también de la escritura. Y entre giras y presentaciones con su grupo, aprovecha para pedalear unos cuantos kilómetros con su bici plegable en todas las ciudades que puede y tomar notas de lo que llama su atención para luego volcarlas a su blog (http://journal.davidbyrne.com/).

La relación de Byrne con la escritura es de larga data y más allá de textos musicales, Byrne es un bloguero activo: “Descubrí que un diario/blog es un medio excelente para expresar y articular reflexiones, sentimientos e ideas, muchas de las cuales se me ocurrían a mientras viajaba, a menudo en bicicleta, por alguna ciudad”, sostiene.

Berlín, Estambul, Manila, Londres y San Francisco son algunas de esas ciudades que Byrne atravesó y de las que escribe, sorprendido y otras horrorizado, en “Diarios de Bicicleta”. Pero siempre sus apuntes están alejados de las guías turísticas convencionales. “Descubrí que en bicicleta me siento más conectado a la vida de la calle en cada lugar al que viajo”, dice el cantante, para agregar que también lo hace porque lo ayuda a “mantener la cordura”.

Entre pedaleo y pedaleo surgen también reflexiones, historias mínimas locales, apreciaciones acerca del urbanismo y por supuesto, sobre música y músicos.

En el extenso capítulo dedicado a Buenos Aires, escrito durante su última visita en junio de 2010, Byrne se deja maravillar con el cementerio de la Recoleta y sus bóvedas: “Es una metrópolis exclusiva para los muertos”, anota. Acto seguido, le dedica unos párrafos a explicar el lunfardo y su argot, “El vesre”. También detiene su atención en el Vacíopan, “Literalmente es un bocadillo vacío, pero también es un corte de carne”, escribe. Y sobre los carritos de la Costanera concluye: “Este no es buen lugar para los vegetarianos”.

Byrne es confeso admirador de la música de Juana Molina, a quién invitó a participar en varias de sus giras. En el libro lo deja en claro una vez más y comenta :”Ojalá los de aquí le den una oportunidad después de las críticas elogiosas que ha tenido en Norteamérica”.

El creador de “Psyco Killer” recuerda además, las reuniones porteñas con Diego Frenkel de “La Portuaria”, Nito de “Los Auténticos Decadentes”, con Mercedes Sosa y León Gieco, del cual dice se parece un poco a Sting, “si Sting condujera un camión por La Patagonia”.

Al final de las crónicas, Byrne entrega un apéndice sobre seguridad, mantenimiento y algunas recomendaciones para viajar con la bici a otros países, algo de lo que conoce bastante este ciclista empedernido.

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