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Luis Machín: “El teatro me da satisfacción”

A horas del estreno de “La Pesca”, de Ricardo Bartis, Cronista.com entrevistó al premiado y prolífico actor Luis Machín para hablar de sus inicios en la troupe del “Sportivo Teatral”, la importancia de la improvisación en la actuación y la trama de su último trabajo.

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Aunque el reconocimiento “oficial” le llegó tardíamente en los Martín Fierro 2007 por su labor en la telenovela “Padre Coraje”, el rosarino Luis Machín de 40 abriles recién cumplidos, contaba ya con un currículum más que extenso en cine, televisión y teatro.

Escribir la lista completa de series, películas y obras teatrales en las que actuó es un trabajo de inventario: en televisión participó en “Vulnerables”, “Epitafios”, “Montecristo”, “Tumberos”; en cine: “Felicidades”, “Un oso rojo”, “Potestad”. En teatro hizo: “El pecado que no se puede nombrar”; “Los padres Terribles” y “Ella”, entre otras. Esta enumeración, que podría continuar hasta bastantes líneas más abajo, implica el grado de participación del actor en los tres registros artísticos.

Machín, dueño de una personalidad, trabajo actoral y físico, que atrae la mirada de diversos directores y que atrapa al público que lo ha visto desde la platea en un escenario, vuelve a trabajar después de un importante lapso en el espacio-estudio de actuación que lo recibió al llegar a Buenos Aires: el “El Sportivo Teatral”, una vieja casona de Palermo remodelada y vuelta a remodelar, que albergó como estudiantes a la mayoría de los actores que ahora están en boga.

P: “El Sportivo Teatral” cumple 10 años de existencia en la calle Thames. ¿Cómo y cuando fue tu integración a ese espacio?

R: Cuando vine a Buenos Aires en el año “93 para continuar estudiando. Fui alumno de Ricardo Bartis varios años e hice algunos trabajos con gente del estudio. Después empezamos a ensayar “El pecado que no se pude nombrar” la adaptación de las dos novelas de Roberto Arlt, “Los locos” y “Los lanzallamas”. En el 2000 terminamos la gira con esa obra, hicimos presentaciones en Europa terminando en Berlín. Después pasaron casi ocho años que no volvimos a trabajar juntos con Bartis y me convocaron el año pasado para hacer “La pesca”. La historia con el Sportivo data de mi llegada a acá.

P: ¿Cómo fue la génesis del proyecto de “La Pesca”?

R: Es una idea que Ricardo tenía desde antes de hacer “De mal en peor”, él quería hacer una trilogía con la pesca, el fútbol y el boxeo.
Fui convocado para trabajar junto a Carlos Defeo y Sergio Boris (con el que trabajo en “El pecado…”) en base a la idea que Ricardo tenía, que era una especie de bloques temáticos a desarrollar, improvisamos mucho y trabajamos las relaciones de estos personajes siempre sobre ejes temáticos que él había planteado, pero el desarrollo de la idea, vino después. La idea era concreta y cercana a lo que finalmente la pieza es ahora terminada, pero los encastres, los ligues de esas escenas fueros gestados de manera más colectiva. Si bien se parte de la idea de él, la dramaturgia es de él, la poética de los personajes fue trabajada grupalmente.

P: ¿Ricardo le da libertad al actor?

R: Si absolutamente. “El Sportivo” siempre fue un lugar que propició el desarrollo de las poéticas personales de los actores, como él lo dice (Bartis), son palabras de él. Cada uno de los actores imprime su forma y conociéndonos las formas del otro, sumados al ejercicio de la improvisación, la apertura de la poética de los actores se desarrolla en la discusión, sobre todo en los cuerpos puestos en funcionamiento en las improvisaciones, guiadas por el director, por supuesto, pero ese campo de improvisación permite que cada uno desarrolle personalmente sus líneas. Está propiciado el espacio para que cada uno le imprima el sesgo personal.

P: ¿Cómo es René, tu personaje de “La Pesca”?

R: Hay que hablar de cómo se vinculan los personajes, porque si uno lo toma como un compartimiento estanco es siempre menor el análisis y en realidad lo que rico es la relación que se establece entre sí. Los tres personajes están ligados al mundo de la pesca, algunos de manera un poco más lejana y otros de manera un poco más cercana como René y Atilio, no tanto así Miguel Ángel que es un persona que es un llegado al mundo de la pesca, o sea es traído por los otros dos. Son los tres portantes de distintos discursos relacionados a distintas formas de ver el peronismo, entonces también hay una discusión esencial acerca del peronismo que esta casi permanentemente durante el desarrollo de la obra. Sin embargo lo que más prevalece es el mundo de la pesca. Son personajes intimamente ligados por algo. En el caso de mi personaje con el de Sergio Boris es una amistad profunda de hace mucho años. Y con Miguel Ángel, está ligado para ligarse a la hija (se ríe)

P:¿Hiciste cine, teatro y televisión, qué le da al actor cada medio, qué produjeron en tu carrera?

R: Diferentes cosas, yo soy un actor que se formó en teatro pero que después hice mucha televisión y cine. Yo siento que las posibilidades expresivas son diferentes en cada medio pero de todas maneras las tres resultan muy atractivas, aún con las reglas que impone cada forma de expresión. Son distintas pero bueno, uno siempre es actor en cualquier registro.

P:¿En cual estas más cómodo?

R: Yo estoy cómodo actuando. En cualquier registro. Pero hay momentos que elijo más una cosa que otra. El año pasado hice “Los cuentos de Fontanarrosa” y “El hombre que volvió de la muerte” también hay una sensación que uno tiene como actor que es que la gente empieza a cansarse de uno, si uno no vuelve un poco a las fuentes, toma fuerzas y energías para volver en otro momento de nuevo en la televisión o el cine.
El teatro me produce una enorme satisfacción, toda la etapa del proceso de creación más largo o más corto, siempre tiene un desarrollo mayor que en el cine y la televisión. De todas maneras con la televisión siento que me ha aportado la posibilidad de la resolución inteligente y sensible de las escenas.
Lo que se dice de la televisión, es cierto, hay poco tiempo para resolver, pero ese poco tiempo también lo lleva a uno a tener un poder de síntesis expresiva que si se pone en funcionamiento ese ejercicio yo creo que para el actor es muy enriquecedor.

“La pesca” de Ricardo Bartis transcurre en la Calle Beláustegui entre Oroño y Seguí, a metros de la Avenida J. B. Justo: una vieja fábrica cuyos subsuelos lindan con el entubamiento del arroyo Maldonado. Las constantes filtraciones inundan los sótanos convirtiéndolos en piletones de hasta tres metros de altura. Durante los años ’60, la fábrica abandonada se convirtió en lugar de reunión y juego de los chicos del barrio. Transformados éstos en muchachos, tienen la ocurrencia de traer mojarras, bagres y renacuajos, capturadas en los lagos de Palermo, y plantarlas en los “estanques”. En 1969 fundan La Gesta Heroica: “club de pesca bajo techo, garantizando por una módica cuota, un par de horas de pique sostenido, en un clima familiar, aún en días de lluvia”. A principios de los ’70 viajan al sur de Entre Ríos y traen las primeras camadas de tarariras. Años más tarde, al bajar las aguas, queda sólo un pequeño charco. A comienzos de los ’80, los muchachos -ya hombres-, abandonan definitivamente la Gesta Heroica. Las tarariras sobrevivientes, degeneradas por la ingesta contaminante, viven en el charco y en los caños adyacentes, devorándose entre sí. Comienza el mito de las “tarariras titán”.

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